20 de noviembre de 2009

LA VIDA ES BELLA


Un film tan polémico, que ha despertado tanta controversia, como lo es "La vida es bella" de Begnini, merecería, como toda expresión artística merece, una crítica "en serio" exenta de todo tipo de prejuicios; y hasta ahora solamente lo único serio y libre de prejuicios que he encontrado es la critica de Maurizio Viano publicada en la revista Film Quarter. Señalo "en serio" y "libre de prejuicios" porque hasta ahora no he leído otras críticas que tomen "La vida es bella" en serio, desde una postura que no estuviese exenta de prejuicios -de todo tipo-. La crítica de MV al film parecería tomar como puntos de apoyo, tres visiones ("ángulos") de distintos teóricos, de acuerdo al rumbo y a la forma que va tomando su discurso. Valiéndose de las nociones de Metz, Viano "entra" al film merodeando su entorno, a través de la "filmología", que es el estudio científico desde "afuera" del mundo cinematográfico realizado por psicólogos, psiquiatras, sociólogos, etc. En este caso acude al sociólogo francés Bourdieau para darnos la definición de "gusto", primer prejuicio contra el que se alza Viano. "

Nuestros gustos, preferencias y reacciones, según el sociólogo francés, "se producen como resultado del talento, de la libertad y la inteligencia, más que de la lógica sociocultural, la competencia y el privilegio". Viano ilustra con varios ejemplos este fenómeno sobre la recepción del film, a través de criticas y comentarios que lo descalifican, desde lo histórico, lo ético y lo moral, más que de lo estrictamente cinematográfico. Llega a la conclusión de que los medios especializados (revistas de cine que apuntan a un lector más sofisticado) y los especialistas (eruditos del cine) son los que desprecian, o en el mejor de los casos, toman distancia; mientras que por el contrario, son los estudiantes universitarios de cine y de otras disciplinas distintas los que muestran gran entusiasmo. Dejando de lado las críticas de los "eruditos" y a "la vida es bella" como "película en si", Viano se interna en el film y se propone tomarlo como "hecho fílmico" desde el interior del mundo cinematográfico, pidiéndole prestadas varias nociones "teóricas y filmológicas" a Metz. Dice Viano: "Debería tenerse en cuenta que el proyecto de Benigni, lejos de depreciar/vulgarizar el Holocausto, lo ratifica como la peor pesadilla de la historia, y lo re-inscribe en la memoria colectiva a través de un "código" inusual."

¿Cuál es entonces este código inusual que debemos des-cifrar para entrar dentro del universo que nos plantea el film? El código que propone Begnini para que "entremos" a su film, no es otra cosa que un conjunto de reglas que rigen el universo mítico poblado por dioses y monstruos del cuento de hadas, la llave para entrar a ese universo es el juego, un juego que consiste en ser capaz de vivir la vida como si fuese un cuento de hadas. Se supone que el "juego" comienza en la segunda parte de la película, y sin embargo no es cierto. Maurizio Viano, parecería utilizar la noción gestáltica de Arnheim sobre el "pensamiento creador" que este a su vez había tomado de Wertheimer: "pensamiento creador es el proceso de destruir una gestáltica a favor de una mejor". Volvamos a "La vida es bella" para que la definición del pensamiento creador tome carnadura. ..."Un poco después de que los prisioneros llegan al campo, nos encontramos con la escena más divertida del film. Guido (Begnini) traduce para "beneficio" de su hijo las normas del campo, transformando las órdenes brutales en reglas elaboradas de un "juego" (para la sobrevivencia, de hecho así le parece a Guido), para ganar "el gran premio" y transforma además al guardia del campo, en uno de los "tipos malos" del juego.

Arnheim dice que existen relaciones con la psicología del pensamiento productivo, un cambio súbito en las funciones de un objeto o un episodio se encuentra tan a menudo en cintas cómicas como en los procesos mentales, y en estos con tanta frecuencia como en los chistes. Arnheim cita el ejemplo de Charles Chaplin que hace de policía, mientras un fornido matón, con objeto de ahuyentar al hombrecito, dobla un farol de gas como si fuera un pedazo de alambre; Charlot toma el farol y lo baja un poco hasta que la cabeza del grandulón queda cubierta por la pantalla del farol: la pantalla se llena de gas y deja atontado al duro; de este modo, Chaplin con el farol, Benigni con la transformación de las normas en reglas del juego, han reestructurado uno la función del farol de gas (objeto), y (el episodio) las normas de un campo de concentración, el otro. Entonces, volviendo a Metz, (y a través de Metz, al sistema Pearciano) la creación "Intencional" de un judío optimista que "desvía" los ojos de los "signos" de una tragedia inminente es mucho más que una reflexión sobre las ventajas de la des-identificación. Está al servicio de razones estructurales (arquitectónicas)que el film como comedia y cuento de hadas exige.

Por esa misma razón el film permite que la comedia predomine a lo largo de la primera mitad, porque se niega a convertir a Guido y a su tío Eliseo en "íconos". Como anticipé anteriormente, el juego no comienza en el campo, empieza con el cortejo a Dora. El juego consiste en la habilidad de transformar cada hecho en otra historia, la posibilidad de que lo que sucede en la narración llamada realidad pueda tener otro "significado"; como por ejemplo en el texto inventado y entretejido por la imaginación de Guido, que consiste en el arte de vivir la vida como si fuera una alegoría en la que nuestra imaginación puede darnos la llave. Volvamos al principio, y analicemos la elección de Benigni de "La vida es bella" como título del film, tomada por el mismo de unas cartas escritas por Trotsky durante su exilio mejicano. Este titulo, afirma Viano, opera en niveles múltiples. Tanto en el "habla" diaria, la expresión original, "Dai/La vida e bella" se utiliza para alegrar a alguien, nos pide que veamos las causas de nuestra desesperanza desde una perspectiva más amplia.

"La vida es bella" funciona también en un nivel cinematográfico, porque enlaza/emparenta al film de Benigni con el de Capra: "Que bello es vivir", en términos dialógicos, un film dialoga con el otro: en el sentido del humanismo Capreano, como una muestra del modo en el que el amor, la ternura y el humor pueden mantener en alto el espíritu bajo las circunstancias más opresivas. Sin embargo, Viano, concede que "La vida es bella" no es el título más apropiado para el film, ya que no conlleva una justificación diegética, y expone al film a críticas malintencionadas como las de Peary, (ver crítica de Viano, pag. 30) "¿Puede uno imaginarse a alguien que haya sobrevivido a los campos, diciendo una frase como esta?" .

Gabriela Mársico

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