20 de noviembre de 2009

ME QUITAS EL ALIENTO


Con una estética minimalista, encuadres pictóricos, locaciones austeras, personajes parcos, Aliento, film de Kim-Ki-Duk, impone un ritmo ajustado a una historia intensa en donde el aliento es la clave. Jang Jin (Chang Chen) es un condenado a muerte por el asesinato de su mujer e hija, que debido al miedo a la inminente ejecución intenta suicidarse apuñalándose en el cuello para poner fin a la insoportable espera. Con la garganta herida ya no será capaz de emitir sonido (Chang Chen es taiwanés y no habla coreano). Sin embargo, así también como en BAD GUY, la expresividad de su bello rostro y la plasticidad casi animal de sus movimientos lo eximen de hablar o de recurrir a un gran despliegue de acción física. Yean (Ji-a-Park) es escultora y está también presa, pero dentro de un matrimonio infeliz: el marido además de serle infiel, le recrimina quedarse encerrada haciendo esculturas, y le sugiere salir para conocer gente nueva. Ella sigue su consejo, ya que al enterarse por un noticiero de que un preso, Jang-Jin se recupera de uno de sus frustrados intentos de suicidio, decide ir a visitarlo a la prisión.

En el primer encuentro Yeon le confiesa a Jang-Jin que ella, de chica, estuvo muerta durante cinco minutos aguantando la respiración debajo del agua. Y expresa la sensaicòn de muerte en estos términos: Mi cuerpo se hincha como un globo, me he convertido en un pájaro, en el viento. He desaparecido. Y así es como se siente dentro de su desdichado matrimonio: muerta. Yeon sólo cobra vida, habla, y vuelve a aparecer viva en las sucesivas visitas a Jang-Jin. Al final del encuentro, èl se quedarà con una hebra de su cabello y a cambio le dejará sobre el vidrio que los separa un beso dibujado sobre su propio aliento. A partir de entonces los encuentros se sucederán como las estaciones que Yeon apura y recrea empapelando las paredes de lasala de visitas con una especie de trompe-lóeil (engaña ojos) con flores, árboles, playa, mar y hasta un cielo de papel. Yoen se viste de verano en pleno invierno, canta karaoke desentonando tan bien como un aficionado, y logra así en cada encuentro, al igual que Scherezada, suspender el tiempo y aplazar el momento de la muerte. Aunque su intención precisamente no sea la de suspender el tiempo, sino la de hacer que el tiempo pase lo más rápido posible, tal vez por eso Yoen quemará, literalmente, las estaciones de papel con sus flores después de cada visita. Entre Jang-Jin y Yoen se establece un vínculo amoroso tan íntimo (a pesar de ser monitoreados por el mismísimo Kim-Ki-Duk, haciendo las veces de guardia y voyeur, a un mismo tiempo, e interrumpiendo los encuentros en el momento más inoportuno) y poderoso que hasta a los guardias les resulta cada vez más difícil separarlos. Cada uno, por su parte, deberán sufrir las represalias de sus respectivos compañeros. Jang-Jin sufrirá el acoso y los ataques de celos de su compañero de celda, a través del robo destrucciòn de las fotografías que le dará Yeon. Yeon, a su vez, deberá soportar las intromisiones de la amante de su marido, a través de llamados al celular, y hasta la de hacerse presente en off, en su propia casa.

Se sabe que existen diferentes modos de morir, teniendo en cuenta la ambiguedad y la ironía casi diabólica de Kim-Ki-Kuk, podríamos concluir que la pérdida del aliento, la muerte, es el leit motiv reiterado en distintos niveles que recorre e impregna toda la historia de principio a fin. La suerte de ambos ya está echada: les espera una muerte lenta pero segura. Jang-jin perderá el último aliento de vida por haberse convertido en víctima de la enajenación que produce vivir en una sociedad enferma que fomenta la destrucción propia y ajena, mientras que Yeon hará lo propio por haberse rendido y entregado a una vida vacía y carente de sentido, en donde los vínculos no son más que roles y convenciones sociales que la irán asfixiando hasta dejarla sin aire.

Gabriela Mársico

No hay comentarios:

Publicar un comentario

DANOS TU OPINION