30 de mayo de 2010

RICKY, de Francois Ozon



“Ricky” es la penúltima película del prolífico realizador francés Francois Ozon, la última, “Le refuge”, llegará también este año a nuestros cines. El director se basa en el cuento "Moth" (Polilla) de la escritora inglesa Rose Tremain, para realizar este singular largometraje atravesado por el realismo cotidiano, el realismo mágico hasta elementos propiamente surrealistas.

Katie es una madre soltera de escasos recursos que trabaja en una fábrica para poder sustentarse. El padre su hija las dejo hace tiempo y su vida se esta teñida de una desapasionada monotonía. Su hijita Liza adopta una actitud demasiado madura para su edad, la despierta, le prepara el desayuno y contiene a su mamá. Realiza todo lo que le tendrían que hacer a ella. El personaje de Liza es muy emotivo y produce una ternura desmedida en el espectador. La rutina de ambas se limita entre el asistir a la escuela una y al trabajo la otra. Todo cambia el día que Katie conoce a Paco, un operario español que es nuevo en la fábrica. Estos se enamoraran y muy pronto Paco se irá a vivir con las dos mujeres. Katie queda embarazada y nace Ricky, un bebé hermoso y luminoso, al cual con el tiempo le descubren una característica especial, a Ricky le comienzan a crecer alas. Pero alas alejadas del estereotipo angelical, sino mas bien ligadas a lo animal. Parecen las alas de un pájaro. A pesar de que ante el descubrimiento Paco esta ausente, este irrumpir fantástico de la realidad transforma la vida de Katie y Liza aportándole otro sentido a las cosas.

“Ricky“es una película muy original que transita por varios géneros (drama, comedia y fantástico) y elipsis temporales. Y que ignora todo tipo de explicaciones lógicas y juzgamientos con respecto a las cosas extrañas e increíbles que suceden. Es de una libertad absoluta. No importa que pensemos si todo fue un sueño, o surge de la imaginación de Liza, o realmente sucedió. Aquí lo que interesa es la forma de vincularse, los nuevos lazos que se forman, el ser parte de una nueva familia, saber que el abandono es distinto que el dejar libre a alguien; aceptar nuevos espacios y ceder nuevos espacios. En definitiva darse cuenta de que nada es completamente perfecto y que hay que tratar de ser feliz, disfrutar de los pequeños momentos y saber apreciar a quién uno tiene a su lado.

Nota producida para el portal Ay Love, por María Paula Ríos

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