6 de junio de 2010

SERAPHINE, de Martin Provost

Provost narra la historia del develamiento de una de las pintoras mas asociadas al arte naif, Séraphine Louis, también citada como Séraphine de Senlis. Contextualizada en un pueblito de Francia en los principios de 1900, Wilhem Uhde, un alemán con una extensa colección de arte y con fama de atinar grandes talentos artísticos, un día casualmente se tropieza con una obra de Seraphine y se asombra al averiguar que ella es la autora. Ya que la misma es quien limpia en la casa que él renta.

Con una vida muy particular y una sensibilidad a flor de piel, Séraphine queda huérfana a los cinco años. Sin recibir educación y sola en la vida le queda sobrevivir limpiando casas, lavando ropa para los adinerados y ayudando en distintos negocios del pueblo. Un tanto hosca y poco comunicativa guarda con recelo su gran secreto y todos los ritos en torno a su afición de pintar, como prepara los colores o como dispone los lienzos.

Wilhem Uhde decide inmediatamente ser su tutor y brindarle la posibilidad para que desarrolle su arte, pero la interrupción de la Primera Guerra hace que Uhde tenga que regresar a Alemania. Aquí hay un impass entre ambos, pero en estos años la capacidad artística de Séraphine se potenciará al máximo transformándose en una verdadera artista. Ya culminada la guerra Uhde vuelve a Francia y en una exposición del pueblo admira un cuadro de la virtuosa Séraphine y queda azorado. Retornado de este modo a buscarla y por fin darle la posibilidad que había quedado truncada. Ahora Séraphine por fin entrega su vida al arte convirtiéndose, a su vez, en víctima de excesos y traspasando los límites de la cordura.

El tempo de la película es pausado y con algunos desfasajes narrativos. Debido a la necesidad de querer abarcar tantos sucesos en la vida de la artista los mismos pierden consistencia en la singularidad. Pero conocer los pormenores de esta pintora genial, sensible, inocente, sufrida y que exuda libertad; sumada la excepcional interpretación de Yolande Moreau, la cual eleva notablemente el film, ya que narrativamente es bastante convencional, hace que valga la pena experimentar la visión de este singular, rústico e ingenuo modo de captar la realidad.
Nota elaborada para el portal Ay Love, por Maria Paula Rios

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