6 de junio de 2010

UN SUEÑO POSIBLE, de John Lee Hancock

Un sueño posible está basada en el libro "The Blind side: Evolution of the game", que a su vez esta inspirado en una historia verídica. Michael Oher es un enorme joven afroamericano quién consigue por casualidad una beca en una escuela católica, donde en su gran mayoría son blancos y adinerados, debido a su capacidad deportiva. Michael viene de los suburbios, del lado marginal de la ciudad y su familia es totalmente disfuncional. Una madre ausente y un padre suicida que no lo reconoció nunca. Por lo que el joven se encuentra solo y a la deriva hasta que un día lo encuentra bajo la lluvia la familia Tuohy, y he aquí que cambiará su vida ya que esta familia cristiana lo aceptará, lo adoptará y lo guiará, a través del esfuerzo y la voluntad, a que se transforme en una estrella deportiva.

El papel de Leigh Anne, la mentora incondicional de Michel, le valió el Oscar a mejor actriz a Sandra Bullock. Oscar totalmente acorde a sus criterios y políticamente correcto, ya que subraya el ideal de la mujer estadounidense, esposa fiel devota de su familia y con una alto compromiso cristiano. Debo confesar que me cae bien Sandra, pero este es una de sus peores actuaciones, remanida, previsible e impostada.

En esta historia hay un subtrama implícito totalmente peligroso. Lo que se cuenta es aleccionador, moralista hasta el extremo y sumamente tranquilizador. Tranquilizador sobre todo para aquellas conciencias guiadas "por el debe hacer", para limpiar en gran parte culpas y estigmas sociales. Pensemos en lo que simboliza cada personaje y da miedo, Michael es de color, con grandes problemas para relacionarse "salvado" por una familia perfecta, donde hay aceptación sin cuestionamientos por ninguno de los miembros, que lo amolda a su estilo de vida sin respetar sus costumbres, sus orígenes, en fin su verdadera esencia. Me gustaría saber si Michael hubiera sido rebelde o con problemas de adicción y sin talento para el deporte si lo hubiesen aceptado del mismo modo.

Nos encontramos ante una comedia dramática, con graves problemas de guión, plagada de lugares comunes y con altos aires de responsabilidad social, pero tocados con tal liviandad y superficialidad que asusta. Parece un manual didáctico del buen cristiano, y como es costumbre en la idiosincrasia norteamericana siempre tapando y emparchando, sin nunca ahondar en las causas de las dificultades sociales que los aquejan, para así por lo menos de este modo, acercarse alguna vez a la reflexión y a la aceptación de los errores.
Nota elaborada para el portal Ay Love, por María Paula Ríos

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