9 de julio de 2010

AMORES DE DIVÁN, de Jan Prusinovsky

De la mano del director checo Jan Prusinovsky llega a nuestro país su opera prima "Amores de diván". Cabe aclarar que no es muy frecuente que se estrenen películas de la República Checa en Argentina, por esto uno se forma ciertas expectativas ante la posibilidad de poder apreciar otra forma de cine, debido mas que nada a cuestiones culturales. Aunque, y anticipando algo de la conclusión, la idiosincrasia del mismo no variara en lo mínimo que si tuviéramos ante nosotros una comedia norteamericana de esta temática o tenor.

Frantisek es un psiquiatra "adicto al sexo" que decide sentar cabeza casándose, lo cual no parece ser el remedio apropiado. El juicio iniciado por una ex amante y ex paciente suya, que lo deja sin licencia ni trabajo, sumado el abandono de su esposa, harta de sus infidelidades y enamorada de un amigo suyo, hará que Frantisek tenga que volver a su hogar materno a vivir junto a una madre muy controladora y un hermano un tanto resentido, con quién además se vera forzado a trabajar en su escuela de manejo. Planteada esta situación nuestro antihéroe hará todo lo posible para recuperar su antigua vida, sobre todo a su mujer que además espera un hijo sin saber quien es el padre.

A pesar de su título, "Amores de diván" no va a profundizar un costado hondamente psicoanalítico a lo Woody Allen, ni tampoco una impronta localista y europea. Si podremos observar ciertos comportamientos como por ejemplo a un profesional de la salud mental aprovechándose de la transferencia para realizar conquistas "de alcoba", o la relación edípica un tanto patológica que el protagonista mantiene con su madre, que bien podría ser la causante de su "donjuanesco" comportamiento amoroso. Aunque el film pretende ser una comedia de tono punzante para de esta formar indagar las cuestiones antes citadas, trastabilla. Por momentos se logran atmósferas muy graciosas y acidas, pero por otros se pierde en la letanía y cae en el eterno "lugar común" dramático y sensiblero generando una previsibilidad rayana a la típica tragicomedia estadounidense.


Nota elaborada para el portal Ay Love, por María Paula Ríos 

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