28 de julio de 2010

TOY STORY 3 , de Lee Unkrich (Pixar)




Directo al corazón







Por enésima vez una película del grupo Pixar nos vuelve a sorprender y emocionar. El talento parece no tener fin es estos casos, sino al contrario se renueva y se supera. Hemos visto historias de lo mas variopintas provenientes de Pixar y cada una de ellas, en mayor o menor media, halla su propia identidad. En este caso nos encontramos ante la tercera parte de la saga de "Toy Story", aquella en donde un conjunto de juguetes, Woody, Buzz y pandilla, se ponía a merced de su dueño Andy para experimentar las mas coloridas aventuras y fantasías propias del juego. Es increíble notar como la historia, a través de las tres películas, va madurando como lo hace su protagonista. Si, Andy ahora ya es un adolescente y esta a punto de partir hacia la universidad, y sus juguetes han dejado de ocupar un lugar significativo en su vida. Por lo que la troupe esta un tanto deprimida ya que hace tiempo que no los usan y no saben cual va a ser su futuro, si el ático, la basura o una donación. Por una equivocación terminaran en un hogar de niños donde conocerán a nuevos amigos y enemigos, que a su vez también son viejos juguetes. Entre ellos a Ken, que sucumbirá bajos los encantos de Barbie, y al vil Lotso y su compañero Bebote quienes actuaran como mafiosos instituyendo un sistema totalitarista en la guardería. Con varios problemas a cuestas y con la despedida de su dueño Andy tendrán que lidiar nuestros amigos para encontrar un nuevo lugar en sus vidas.

Hay que destacar en párrafo a parte, la presencia de Totoro como uno de los nuevos amigos. En modo de homenaje al gran Hayao Miyazaki aparece este enorme personaje que no emite una palabra, pero con solo su presencia y su gran sonrisa emociona y rememora los grandes momentos que también nos hizo disfrutar.

"Toy Story 3" se trata de tantas cosas….., de afrontar los cambios, del desapego, de la solidaridad - aquí todos se ayudan entre si (menos el resentido del Oso Lotso)- y del valor de la amistad, entre otras. La película evoca lo mas tierno de nuestro infancia llegándonos a conmover, pero sin nunca recurrir a lo aleccionador o al golpe bajo. Aquí los estados emocionales fluyen con total naturalidad generando una noble identificación y despertando la nostalgia mas sana. No mas que cualidades posee este grupo de animación, muy sentidamente humano, que sigue manteniendo intacta la magia de la creación. 


Nota elaborada para el portal Ay Love, por María Paula Ríos

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