7 de julio de 2010

VERONIKA DECIDE MORIR, de Emily Young


En una reseña anterior ya había anticipado sobre la adaptación del libro, del escritor "best seller" Paulo Coelho, a la pantalla grande, "Veronika decide morir". Sustancialmente, como todo sabemos, Coelho tiene un estilo de literatura basada en la autoayuda preponderando lo espiritual. Esta historia no será la excepción ya que todo lo acontecido girará en torno a una "lección de vida" dejando paso también a la moraleja con aforismos incluidos.

Veronika es una joven neoyorkina que aparentemente parece tener todo, un buen trabajo, una buena relación familiar y un noviazgo decente. Pero surge en ella una angustia de tipo existencial, se ve abrumada por un futuro rutinario y alienante. Ante tal panorama, una noche decide tomarse un frasco de pastillas para quitarse la vida. El intento de suicidio fallido la llevará a que la internen en un psiquiátrico para tratar su depresión. Una vez allí le develaran que tiene una grave enfermedad y, paradójicamente, que le queda poco tiempo de vida. En esta institución su vida cambiara completamente, porque hará buenas amistades y conocerá el verdadero amor. Poco a poco se irá autodescubriendo y encontrará las ganas y lo motivos para seguir existiendo.

La película transita un ritmo lento y contemplativo, pareciera que la directora quiere lograr la atmosfera acorde a los estados de ánimo de Veronika, pretende crear un clima reflexivo e introspectivo. El problema reside que el guión no logra estar a la altura de las circunstancias. Los personajes están tratados con poca hondura y los acontecimientos y diálogos son bastantes predecibles, ni hablar del final que encuentra una "vuelta de tuerca" un tanto forzada y sobreexplicativa. En este contexto la verosimilitud pierde potencia, en consecuencia la empatia hacia los personajes toma distancia.

Tanto la película, al igual que lo hacia el libro, denotan el tratamiento "light" o superficial que hay acerca de estas formas que se pretenden "sanadoras del alma". Reconocida formula comercial que se retroalimenta gracias a generar, acorde a la lógica del deseo, la ilusión de una satisfacción inmediata en el espectador o lector, condición peligrosamente complaciente y tranquilizadora.


Nota elaborada para el portal Ay Love, por Maria Paula Rios

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