4 de septiembre de 2010

"MARY AND MAX", de Adam Elliot

Animación realizada con la técnica stop motion y también estrenada en el BAFICI (Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires), "Mary and Max" se convierte una de las sorpresas del año. Max es un hombre judío que vive en New York y padece el síndrome de Asperger, le cuesta relacionarse con gente al punto de tener un amigo imaginario. Sus únicas salidas se limitan al psiquiatra y al grupo de Comelones Anónimos. Mary es una niñita solitaria con una gran mancha en su frente, la cual trauma su existencia y tiene una familia que poco la ayuda, un padre ausente el cual tiene como única pasión la taxidermia y una madre cleptómana y alcohólica. Un día al azar escoge de la guía de teléfonos una persona a quien le comenzará escribir extensas cartas contándole sobre su realidad. Será ni mas ni menos que Max, quien responderá concretándose así una gran amistad que durará por años y llegando a ser de vital importancia para ambos protagonistas.

Nada de preciosismos rondara en esta película, los personajes son lo que socialmente podría establecerse como "perdedores", cinematográficamente hablando antihéroes. Los climas son grises, húmedos y angustiantes y prevalece un humor muy negro y acido a lo largo del film. Se describe una realidad incomoda y sombría casi al punto del grotesco. Pero el director se las ingenia para realzar lo emocional, centra el vínculo de la amistad, convirtiendo lo demás en elementos circunstanciales. La amistad cumple un papel tan significativo que cuando en un momento se quiebra, Mary se desmorona, cae en una gran depresión, al punto de buscar la muerte. La soledad y la necesidad de pertenencia signan a estos protagonistas ávidos de afecto.

Parece que Elliot ha creado un mundo nuevo dentro de la animación en stop motion, donde exalta la fealdad y muchos defectos humanos, que justamente a los seres humanos no nos gusta ver. Un mundo oscuro sellado por las insuficiencias y las desgracias, donde parece imposible rescatar la felicidad al menos por momentos. Lo meritorio es que al tratar estos temas tan densos nunca cae en el golpe bajo, ni la sensiblería barata y paradójicamente dentro de los excesos no se excede. Aquí el humor funciona como elemento catártico ante tanto morbo descomprimiendo el carácter dramático. Humor y tragedia enlazados como formas artísticas de expresión.

Nota elaborada para el portal Ay Love, por Maria Paula Rios

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