24 de julio de 2012

LA IDEA FIJA, de Pablo Rotemberg




ANÁLISIS  HERMENÉUTICO DE LA OBRA TEATRAL "LA IDEA FIJA"

En La Idea Fija  prevalece la danza contemporánea, los movimientos confieren a la obra un dinamismo creciente que jamás fluctúa sino que se mantiene constante gracias a los ritmos internos que los protagonistas conceden a través de la danza, los monólogos, en definitiva y la actuación misma. A pesar de que hay algunas coreografías que aluden y se conforman en torno a su eje temático (el sexo, en todas sus variantes y formas) lo que prevalece son los desplazamientos abiertos, naturales, que sugieren una orientación multidimensional del espacio. Los bailarines (actores) se disponen de frente, de perfil y de espaldas al público, variando sus movimientos de lineales hasta irregulares, simulando intercambios sexuales, ya sea cuando se encuentran erguidos o cuando se desplazan por el suelo. Apreciamos danzas que ocupan desde un pequeño espacio del escenario, otras que lo ocupan casi todo y hasta tres que se dan en simultáneo.  

Temporalidad

La duración de la obra es de 55 minutos en su totalidad. A su vez hay una temporalidad  interna fragmentaria que va transcurriendo según la duración de las canciones o textos-narraciones que se suceden intercalándose una a otras. Es un espectáculo en vivo y hay un orden de simultaneidad entre la producción y recepción del fenómeno. El artista baila y dice su texto o bien canta al mismo tiempo que el espectador percibe la acción, y escucha su monólogo o canción. 

La obra está estructurada en cuadros que van sucediéndose al igual que las situaciones sexuales que los actores bailarines recrean, sin dar respiro al espectador, que sigue la acción frenética de un sexo crudo y mecánico, distribuida en distintas escenas que se cierran y vuelven a abrirse de manera circular. No existe ni principio ni fin. Todo el espectáculo está consumado como un fluir de movimientos, posturas, gestos e incluso textos narrativos, encerrados en círculos concéntricos, que no dejan de converger e interceptarse indefinidamente.

Con elementos del discurso cinematográfico, y del discurso teatral, el tiempo de la narración es fragmentario y nos permite concentrarnos en cada núcleo narrativo-musical independientemente del cuadro que lo antecede o del inmediatamente posterior. Cada núcleo narrativo-musical comienza como una especie de variación del cuadro anterior, y se ramifica en otros que repiten movimientos y motivos transformando cada cuadro en una estructura recursiva. El tiempo erigido en función de la música (sea grabada o canciones interpretadas en vivo) fluye pero no lo hace de manera cronológica ni lineal, sino de un modo elíptico y concentrado.

Inscripción en el Sistema Artístico

Nivel Lenguaje

Los modos que predominan perceptivamente en el fenómeno artístico son el visual y el auditivo. El espectador se sienta en su butaca y a través de la mirada capta lo que sucede en el escenario, como también, paralelamente, escucha la música y canciones que acompañan la compaginación de las danzas efectuadas. Por lo que la interacción física  que se propone es contemplativa; en su contrario cognitivamente la propuesta es estimulante y movilizadora, el frenesí de las danzas, las luces y la música generan un repertorio de sensaciones. Lo descripto se relaciona directamente con el concepto de qualias de Souriau, quién las detalla como las cualidades sensibles que aparecen en todo fenómeno artístico. En la Idea Fija prevalecen las qualias del movimiento (la danza), de los sonidos musicales (música y canciones), de los sonidos articulados (letras de canciones y textos), de los volúmenes (la escenografía conformada por lockers y un banco), de los colores (integrados en el vestuario, pelucas y luces), de las líneas, dadas a través de las coreografías que ejecutan los bailarines, y de las luminosidades (la iluminación como parte del fenómeno artístico).

La obra tiene un sentido representativo (como arte de segundo grado) porque todos los elementos giran en torno a un eje temático que la vertebra, los comportamientos sexuales. Su modo de existencia, su manifestación física  es de carácter múltiple y provisional. La misma no tiene un cuerpo único y definido como una pintura o una escultura, se presenta y se representa en diversos niveles (danza, música y teatro), es una combinación de géneros artísticos; el evento puede llevarse a cabo en cualquier espacio físico adecuado, así como también los bailarines/actores pueden variar tanto como la puesta. 

De acuerdo al esquema de comunicación de Jakobson la función poética y la expresiva son las que predominan. La Idea Fija como obra fusión danza/teatro, es decir como una amalgama de danza, música, literatura, luces y cuerpos desnudos, se considera poseedora de un valor intrínseco por su recursividad, la ambigüedad entre la danza y el teatro, y por el repliegue del mensaje sobre sí mismo. La figura retorica que estructura la obra es la hipérbole (aumentación cuantitativa de unas de las propiedades de un objeto, estado, etc), podemos observarlo en los comportamientos de los cuerpos, la mecanización y el automatismo del acto sexual llevado al paroxismo; vemos cuerpos que se sacuden contra el piso, contra otros cuerpos, cuerpos que se frotan y se friccionan en torsiones y contorsiones en posturas de coitos. Otra de las figuras utilizadas es la elipsis (supresión de uno de los elementos necesarios para una construcción), el cuerpo queda despojado de todo erotismo deviene máquina y se pierde el vínculo que lo humaniza, dejando el amor y la ternura fuera del acto sexual. El sexo deviene deporte, los amantes, atletas y el ritual sexual, una disciplina llevada a cabo con tecnicismo y efectividad. También se recurre a la repetición (reiteración de la misma idea o el mismo grupo de ideas), el acto sexual se ejecuta en diferentes posiciones como una rutina coreográfica. Los cuerpos exploran y agotan todas las posibilidades de intercambios sexuales triturando en la máquina cuerpo el deseo. En este punto aparece la ironía (empleo de una idea con el sentido de su antónimo), en la Idea Fija hay una brecha entre causa y efecto que queda al descubierto en el contraste de esos cuerpos convertidos en engranajes que encastran a la perfección unos en otros conformando así una maquinaria de gimnasia robótica que escapan a toda forma de encuentro amoroso.   

Nivel Institucional

El Portón de Sánchez es un espacio de circuito off donde funcionan salas de teatro independiente y un centro cultural en el que se dictan cursos y seminarios.  Se financia de manera autogestiva, fuera del circuito comercial o mainstream. Según palabras del director: El éxito en la danza contemporánea… no es posible en el mundo real, porque la danza contemporánea argentina no existe, no tiene casi ningún tipo de representación social, institucional; no alcanza para que la danza deje de ser hippie. A diferencia del teatro, tiene un tope inquebrantable, porque no llegas por ejemplo a hacer funciones en el complejo La Plaza. El único supra escalón es el viaje al exterior: el reconocimiento más acabado, lo más parecido al éxito se produce en los festivales europeos. Porque allí te valoran, incluso económicamente... A veces fantaseo con ver esta obra con una producción mayor. Sin embargo, creo que allí radica el atractivo, eso que tiene de trash, de under, que se da en ese teatro y no en el Maipo. Por eso viene gente del mundo real que no la vería en un teatro comercial. Como si esa gente transgrediera sus propios límites al ver La idea fija en El Portón. Y ésa es la razón del éxito. Pablo Rotemberg.

Según Shiner las instituciones del sistema de arte que contribuyen a presentar y definir la obra las encontramos dentro de la crítica de arte que a su vez operan en los medios masivos de comunicación (periódicos, revistas especializadas en artes audiovisuales, radio, televisión, y revistas digitales); y el Centro Cultural El Portón de Sánchez donde se presenta la misma. El autor, director, responsable de la puesta y de la organización es Pablo Rotemberg, bailarín coreógrafo, músico y guionista de cine egresado del ex Conservatorio Nacional de Música y de la Universidad del Cine, quien anteriormente ha trabajado con personalidades como Margarita Bali, Alejandro Tantanián, Rubén Schumacher y Gustavo Lesgart entre otros.

El texto de la presentación del evento es fuertemente poético, propone un universo de juegos sexuales en todas las variantes permitidas, o no, entre hombre-mujer, hombre-hombre y mujer-mujer. Citando nuevamente al director, son cuerpos… que cumplen ritos de satisfacción sexual. La distancia entre el mundo evocado y la forma en que se lo evoca hace que La idea fija no corra por ciertos lugares tradicionales y abra todo el tiempo la puerta del humor. En conclusión se define al espectáculo como una fusión de danza-teatro con un fuerte contenido erótico que transgrede los límites del teatro convencional.

La Idea Fija es una obra producida dentro del marco del sistema de mercado, aunque este construida a contracorriente del canon, en el circuito off. A su vez, es la expresión de la personalidad, originalidad e imaginación del creador y su equipo; y el receptor no sólo compra la obra ya terminada, autónoma, sino que además compra la reputación del artista que a su vez está dada por lo que las críticas de arte dicen de él, por las distinciones obtenidas, y su trayectoria. En nuestro país en los últimos años los barrios de Almagro y Abasto sorprendieron por ser el centro de un movimiento que se había gestado anteriormente en San Telmo, un circuito alternativo que dio la posibilidad de expresión a nuevos artistas y figuras reconocidas del teatro independiente que no encontraban su lugar en la calle Corrientes. Movimiento que primero fue novedad, luego resistencia hasta que finalmente se instituyó como una auténtica expresión de arte.

Por Gabriela Mársico y María Paula Ríos.

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