20 de noviembre de 2009

ZEBRAMAN


El largometraje de Takashi Miike pone énfasis en la dicotomía del hombre anónimo, quien, cose por las noches con sus torpes manos el disfraz del superhéroe. Sin duda una singular parodia, historia que nos recuerda al Quijote en lucha constante con una realidad árida y monótona, quien inventa su propia armadura ₍a rayas en este caso₎ para salvar al mundo, un reto tan noble como imposible, sin embargo la realidad que nos muestra Zebraman está encantada por sus desmedidas posibilidades. Los efectos especiales a la hora de construir el mundo interno de la película llegan a ser un tanto notorios, en cuanto se da una gran diferencia entre las criaturas extraterrestres con la atmósfera de cotidianidad de los escenarios iniciales. En cuanto a la actuación, ésta es hilarante y expresiva, ridiculizando así a los personajes de las series y películas de súper héroes. Me agradó la suerte de montaje rítmico cuando Zebraman lucha en la cancha de la escuela con los extraterrestres.

La coreografía de los combates muy bien respaldada por los movimientos de cámara rápidos, acentúan una violencia exagerada y cómica de las escenas ₍villanos cuyos rostros son hundidos, o personajes partidos por la mitad). Shinichi, profesor de primaria poco respetado, tropieza con las limitaciones de su realidad y sin embargo aspira a convertirse en el héroe de su infancia, llega a dar lástima su pésima suerte y sus intentos suicidas de volar, extrañas características para un personaje principal que sin embargo llega a conectarse con el público por su jocosidad ingenua y torpe.

Otro personaje que resalta por sus características es Asano, el niño paralítico que acompaña en sus locuras a Shinichi y lo apoya como un verdadero escudero. Si en ésta historia Zebraman es el Quijote, este pequeño niño ocupa el lugar de Sancho Panza. Todos estos elementos elaboran una suerte de realismo mágico que hubiera podido ser mejor elaborado, pero que al final resulta muy divertido.

Estefanía Cárdenas

LA HUERFANA

Una muñeca rusa
Por Gabriela Mársico


"La huérfana" de Robin Christian y Jaume Collet Serra se presenta como un filme de suspenso y horror. Sin embargo, podría verse como una parodia del cruce de los dos géneros, ya que no llega a ser ni una cosa, ni le alcanza para ser la otra. Lo que sí queda en claro es su ideología racista y xenófoba. Esther, una huérfana rusa, (la soberbiamente maldita Isabelle Fuhrman) es adoptada por John y Kate (Peter Sarsgaard y Vera Farmiga, respectivamente) desprevenidos padres que toman tal decisión con el fin de olvidar, y llenar el vacío por la pérdida de una hija nonata…

Esther es brillante, educada, pero fatalmente rara. Y esa rareza se irá acentuando a medida que, Esther, al mejor estilo Stalin, con hacha o cuchillo en mano se vaya deshaciendo de todos aquellos que la cuestionen, o la rechacen, como otrora el dictador ruso sacaba de juego a los disidentes. Sin contar, claro, con la cándida escena en la que Esther invita a su hermanita, revólver en mano, a jugar a la ruleta rusa.

De monstruos y xenofobia 

El filme sólo cumple con dos mitos básicos del género de terror: la monstruosidad física y la psicológica. Esther es un monstruo debido a una alteración física que contraviene las reglas de la normalidad. Ese es el secreto endeble y poco consistente sobre el que se sostiene una parte del misterio, que más tarde, será descubierto y explicado contra toda la lógica del género. La otra monstruosidad es de tipo psicológica, y la acerca a otra niña psicópata, Karen, la asesina preadolescente de Bad Seed, que al igual que Esther se encuentra más allá de toda compasión o entendimiento. En una palabra Esther es un monstruo psicópata, una asesina serial, y para colmo de males, rusa…. Desde el principio, Esther es estigmatizada como diferente. Ella misma lo admite con cierto orgullo, pero además aparece su diferencia más importante y gravitacional en el filme: su origen estonio.

En una de las primeras escenas donde la familia está reunida compartiendo la mesa, su hermano adoptivo le dice que ella viene de Transilvania, poniendo así en evidencia la ya legendaria y archiconocida ignorancia de los norteamericanos sobre todo lo que no lo sea, digo, norteamericano. Esther, con justificada superioridad intelectual le explica que Transilvania no está en Rusia sino en Rumania. Digamos, que Estonia tampoco es parte de Rusia, aunque durante todo el filme hagan referencia a ella como rusa. Si pensamos que de Transilvania surgieron el conde Drácula, y la condesa Bathory, sin mencionar al ya célebre empalador Vlad Tepes, esa alusión sobre su origen no es para nada inocente. Con referentes así que más podría hacer la pobre Esther que ir por la vida ensuciándose las manos con sangre. Europa Oriental, para el norteamericano promedio, siempre ha representado un territorio tan oscuro, peligroso e indescifrable como el inhóspito territorio del subconsciente. Pensemos en la fabulosa Cat People de Jacques Tourneur. Allí Irina Druvobna, proveniente de los Balcanes, la felina Simone Simon, encarna a una mujer gato que se convierte en una pantera negra asesina cuando sus deseos sexuales se despiertan…

Sin ir tan lejos pensemos en las maldiciones aberrantes y destructivas de la gitana en la paródica Drag me to hell de Sam Raimi, por no mencionar la saga de Drácula y compañía. ¿Un filme de terror? Más allá de toda carga ideológica que el filme pueda contener o no, está el problema del género. La película no produce miedo, ni siquiera inquietud. El miedo, definido por Lovecraft, es la emoción más antigua y poderosa de la humanidad. Y el tipo de miedo más antiguo y poderoso es a su vez, el miedo a lo desconocido. Una de las razones por las que el filme La huérfana no produce miedo es justamente porque lo desconocido implica lo impredecible y en la historia que se cuenta no hay lugar para ello.
Desde que Esther es introducida en la familia, sabemos que se producirán crímenes tan espantosos como inverosímiles. Incluso anticipamos el orden de la lista de sus víctimas, y hasta el modo en que se deshará de ellos. En una de las escenas finales, John descubre en el cuarto de Esther la planificación secuenciada de un incendio largamente premeditado, dibujado con acuarelas, y encendido por la luz del velador, y el odio y las ansias de venganza de una niña de nueve años….Claro, como sabremos al final, no todo lo que reluce es oro, y no todas las niñas que parecen serlo, lo son de verdad...


PEQUEÑO MANUAL ILUSTRADO DEL BUEN AFGANO

Sobre "Cometas en el cielo"


Niño rico y niño pobre; lealtad, celos, valentía, cobardía, sacrificios, injusticias gratuitas (uf! si las hay: en una de las primeras escenas violan al niño pobre). Arrepentimientos, resarcimientos y por sobre todo voluntad, mucha voluntad. Fidelidad, amistad incondicional y admiración del niño pobre hacia el rico. Celos y “sana” envidia del niño rico hacia el pobre. Porque este es valiente y audaz; dosis que le falta para colmar de satisfacción a su padre. El niño pobre sirve las bebidas en la fiesta de cumpleaños de su mejor amigo e inclusive tiene que servirle al adolescente que lo violó. Que más decir. . . .

Invaden los rusos Afganistán y el niño rico se exilia con su padre a la tierra de las “oportunidades y de la libertad”, los Estados Unidos de Norteamérica. Allí los asilan y consiguen un hogar y trabajo digno; hasta, ya adulto, encontrará el amor, obviamente que con una mujer de su misma etnia, y se casará. Pero a este joven honrado y obediente lo atormenta la culpa por el mal comportamiento que tuvo con su par, al cual siempre recuerda (desde lejos). Por esas cosas de la vida, el destino (y no él) determinará que vuelva a su país, y es así que tendrá la oportunidad de redimir los pecados de su infancia. Nos enteramos que el joven pobre formó una familia; pero lamentablemente muere acribillado con su esposa debido a conflictos civiles de su país, y su hijo queda en manos de los talibanes. También resultará que a él joven rico le revelarán que su amigo de la infancia fue su hermano, fruto de un romance fugaz entre su padre y una sirvienta (un paria). Por lo que, para enmendar sus errores y los de su padre, tratará de rescatar a su sobrino de esta nueva y devastada Afganistán.

Todo esto es demasiado. Demasiado demagógico, atiborrado de clichés sentimentalistas, de los lugares mas comunes del drama; desbordado de golpes bajos y con el aporte de una mirada sumamente subjetiva, en donde prevalece todo el tiempo el imaginario de la cultura occidental (en los comienzos del film se lleva a cabo una de las carreras mas originales del cine, una competencia de cometas, en la cual la estética se mecha entre la imagen poética y metafórica propia del cine iraní y la puesta en escena vertiginosa típica de una carrera de autos del maestreim norteamericano). En esta historia no hay lugar para tamices intermedios. Hay muy malos o muy buenos; de los más valientes y los mas cobardes ; pero si hay espacio para “el deber hacer” y así poder enderezar situaciones indebidas, obviamente habrá que sacrificarse y asumir los “castigos” que depara la vida como consecuencia de tales acciones; en fin… pensar que uno de los comportamientos que se le adjudica al terrorismo es el extremismo. Paradójico, no?.

Por otro lado el querer sobreexplicar que hay buenos afganos –no todos son talibanes- además de subestimar al espectador deja flotando en el aire cierto tufillo a prejuicio. ¿Acaso resabios de la política antiterrorista instalada por Mr. Bush? Esta ficción, basada en el best- seller del escritor Khaled Hosseini, pretende abarcar tanto que el relato vuela por demasiados lugares. Según un experto en el tema: “La cometa es un juguete o instrumento de fácil manejo, pero debemos tener en cuenta algunos requisitos además de las condiciones del viento. Aunque toda cometa esta diseñada para volar, la persona que quiera volarla lo debe tener que hacer y sentir de verdad…. “ . Elevarse de verdad es lo que este film no logra ya que se percibe demasiado la artificialidad del vuelo.

María Paula Ríos



XIOU XIOU DE REGRESO A CASA.



"Xiou Xiou" es entre otras tantas cosas una historia negra y amarga sobre la pérdida de la inocencia, las esperanzas y la vida misma; es en definitiva una historia basada en un hecho real, la fuente no es otra que la nouvelle escrita por la guionista Geling, que cuenta la historia de una adolescente, la tal Xiou Xiou, (amiga suya de infancia) que a pesar de todo (ni más ni menos que lo vivido por el personaje de ficción en el film) logró sobrevivir dentro de lo que se llamó en la China comunista: "Revolución Cultural de la Juventud". Xiou Xiou rastrea el programa "bizarro" llevado a cabo en la China comunista entre los años 60 y 70, consistente en enviar adolescentes urbanos a las afueras remotas de China con el sólo propósito de ir de algún modo cerrando el abismo ideológico entre los hijos de la sociedad burguesa y los hijos analfabetos del campo. Los chicos enviados (vestidos con sacos de neto corte militar, haciendo flamear primorosamente las banderas de su partido y entonando vivaces cánticos patrióticos) son cargados y despachados -previa selección y distribución- dentro de camiones militares que los llevaran a su destino final... De esta forma la escalofriante "Revolución Cultural de la Juventud" terminó por enviar a chicos como Xiou Xiou a las regiones más remotas de las estepas, donde eran abandonados a su suerte y sin ningún tipo de recursos durante años, porque los dirigentes que allí los habían enviado -llevando a cabo sus impecablemente diseñados programas burocráticos- habían cambiado de opinión o de lugar de residencia, olvidándose por completo de los chicos que ellos mismos habían destinado hasta esos desolados parajes.

Las mismas Chen y Geling (directora y guionista respectivamente) convivieron con este miedo de ser "enviadas" a las estepas durante su adolescencia. Muy pocos fueron los que lograron "evadirse" del sistema por el hecho fortuito de habérseles reconocido algún tipo de talento artístico, en estos casos el Estado tenía mejores planes para ellos: Chen fue enviada al Shangai Film Studio, y Geling fue entrenada como bailarina profesional a los doce para actuar en el Ejército de Liberación del Pueblo. Veinte años después estos dos talentos lograron "salirse" del sistema y del régimen comunista para hacer un film sobre los que no pudieron lograrlo... Por esta razón podría considerarse a "Xiou Xiou..." no tanto como un film político disidente, sino más bien como un trabajo catártico con aspiraciones artísticas por parte de ambas realizadoras originado tal vez por una insoportable culpa de sobrevivencia...

Xiou Xiou o la pérdida de la inocencia 

Una vez cargada en el camión, lo último que verá Xiou Xiou es la cara impasible y resignada de su madre, y lo último que nosotros veremos de ella es una creciente ola de polvo que terminará incluso tragándose al camión que la lleva y que la despachará a su vez en las áridas estepas. Xiou Xiou es abandonada y librada a su suerte como parte de su entrenamiento en el arte de la vida campestre. Sola y desorientada, bajo la tutela de Lao Jin, un tibetano tan anárquico y salvaje como los caballos que arrea - fue brutalmente castrado por sus enemigos durante una guerra Tibetana, y por eso mismo vive recluido por voluntad propia llevando una vida solitaria - sigue los pasos, el rumbo incierto que toma el tibetano por las estepas, alimentando en cada tramo de su recorrido la esperanza de volver a casa. Y esta esperanza es la que lleva a Xiou Xiou a ponerse todas las mañanas ese chalina roja y a esperar de pie al lado de la carpa que alguien venga a buscarla. 

Nada de lo que Lao Jin haga por ella - alimentarla, caminar millas y millas para traerle agua, construirle con piedras un pequeño lago artificial (una especie de bañera no casualmente con la misma forma de un ataúd), sostenerle un espejo mientras ella se peina- evitará que Xiou Xiou se escape y se pierda en medio del bosque y de la lluvia (a la mejor manera de un cuento infantil) para que Lao Jin finalmente la encuentre, y le explique que no existe otro modo de volver a su casa sino es con un permiso que el gobierno otorga, ya que en caso de ser encontrada en casa de sus padres sin ese "permiso" sería devuelta de inmediato. Xiou Xiou conoce a un vendedor ambulante que casualmente pasa por el lugar y que le dirá una sarta de mentiras con respecto al permiso que necesita (promete conseguírselo si ella accede a sus requerimientos) con la sola intención de abusar de ella, al igual que tantos otros hombres que vendrán a verla con el mismo propósito. Desesperada por volver a casa Xiou Xiou acepta ser sodomizada a cualquier hora de la noche, creyendo en todas las mentiras que le cuentan los hombres del mismo modo que ha venido creyendo en todos los preceptos de la adoctrinación de su partido. Xiou Xiou se pregunta: "¿qué más podría hacer una chica para sobrevivir? Después de todo no tengo nada, ni conexiones ni dinero, sólo me tengo a mi misma..." A medida que se hace correr el rumor de que una chica bonita de la ciudad se entrega por un "permiso" cada vez son más y más los hombres que vienen para tener sexo con ella. 

Lao Jin no hace nada o no puede hacer nada (es tan impotente como la misma Xiou Xiou) para evitar la profanación de su adorada diosa que se lleva a cabo frente a sus propios ojos todas las noches; sin embargo esta pasividad (con la que ambos aceptan su destino) no debería asombrarnos, ya que sus actitudes frente a la vida hablan elocuentemente de cómo un régimen totalitario anula toda capacidad de elección, aplasta la dignidad y destruye por completo la valoración propia: ¿cómo podría explicarse que un hombre tan temerario y feroz que anda con rifle al hombro y que no duda en disparar a los desconocidos que se atreven a acercarse a la carpa, sólo atine a quemarle el zapato a uno de los tantos abusadores de Xiou Xiou, porque resulta ser un oficial del Estado?.

Xiou Xiou de regreso a casa

A esta altura de los acontecimientos nadie podría ya poner en duda que desde un Estado totalitario como la China comunista, las fuerzas de dominación ejercidas a través de un gigantesco aparato burocrático no sólo terminan por fragmentar y enajenar al individuo, sino que además destruyen y aplastan el ser interior de cada uno de ellos reduciéndolo a una nada; es entonces cuando se hace necesaria la recuperación del ser para devolverlo a su condiciónde integridad natural. Uno podría preguntarse ¿y como se llevaría a cabo esta recuperación de la integridad? Es en la tradición budista donde se habla de esclarecimiento o iluminación como una manera de volver a casa, y esos esfuerzos por regresar son descriptos en términos de la recuperación de uno mismo de su propia integridad. Paradójicamente a lo que podría creerse parece no haber otro destino para Xiou Xiou que el de -en cierto modo-volver a casa. En la última escena del film Xiou Xiou volverá a ponerse -como tantas veces lo hizo- la chalina roja , pero ya no estará dispuesta a esperar que alguien venga a buscarla, será ella misma la que se hará cargo de su "salida". En el pueblo escuchó que un hombre logró volver a la ciudad disparándose en el pie...Xiou Xiou le pedirá el rifle a Lao Jin para herirse en ese mismo lugar, aunque finalmente no se anime a hacerlo. Es entonces cuando el feroz y temerario Lao Jin se hace cargo de la situación y decide ayudarla a "salirse", lo que en otros términos significaría no sólo devolverle a Xiou Xiou la integridad perdida sino además llevar a cabo la recuperación de su propio ser. La última imagen que nos muestra el film son dos pájaros volando a casa...
 
Un veneno con sabor agridulce

Puede endilgársele a Chen el haber ornamentado y embellecido una historia tan negra y tan amarga con bellas flores silvestres, amaneceres paradisíacos dignos de una postal, o con melodías algo dulzonas, sin embargo tanta belleza plástica no ha logrado menguar ni un ápice la degradación no sólo física sino sobre todo mental de una adolescente sometida a un abuso sistemático dentro de un contexto de una política de explotación. Y es aquí mismo dónde surge otro interrogante: ¿cómo podría Chen denunciar al mismo sistema que la llevó a triunfar a una edad temprana? ¿puede alguien que ha conseguido sobresalir como producto de un sistema político volverse en contra de ese mismo sistema? Los interrogantes quedan planteados, pudiendo tomarse como una posible respuesta entre tantas este mismo film -que a pesar de su slogan marketinero que lo promociona como prohibido en China por su contenido social y político, y de su belleza algo ornamental- puede resultar tan corrosivo como el mismo veneno, o ¿acaso importa como nos sea suministrado (Chen nos inocula el veneno en dosis muy pequeñas y un poco dulzonas) en tanto y en cuanto siga surtiendo el mismo efecto?.

Gabriela Mársico