31 de diciembre de 2009

PREMONICIÓN, de Sam Raimi

Atravesando el suspenso….



Las consecuencias de extraer varias alternativas no es, en ningún caso, tranquilizador. La ambigüedad carga con un juego de tensiones internas….






Annie Wilson (protagonizada por la notable Cate Blanchet) es una apacible viuda que vive en un pequeño pueblo de los Estados Unidos. En este, la rotulan de “bruja” porque posee poderes psíquicos, los cuales emplea con las personas que la consultan para orientarlos en sus problemas. Entre sus visitas se encuentran, Valerie (Hilary Swank) quien sostiene una relación matrimonial tortuosa con un marido grotescamente violento (irreconocible actuación de Keanu Reeves) y un joven emocionalmente inestable (Giovanni Ribissi) con quien mantiene un complejo pero cálido lazo. Ambas historias se van a enlazar con la desaparición de Jessica King (la joven adinerada del pueblo) a la cual, por medio de turbadoras visiones de la psíquica, hallarán muerta en un lago.
No podemos negar que las películas de Sam Reimi (“Noche Alucinante”, “Un Plan Simple”, entre otras) están embestidas de un alto componente psicológico. Generalmente, este, hace más hincapié en la construcción de los personajes que en la situación misma. Lo que no significa que descuide la narración. Quizá lo atractivo se halla en que se atreve a mostrar el lado oscuro y débil que poseemos las personas, lo cual no es fácil aceptar y lo cual no es muy común ver como premisa en el maistream norteamericano. Todo estos factores, por cierto nada ligeros, y adicionando que tiene bien en claro el manejo del suspenso, nos conduce a observar en Reimi un estilo muy personal. Aunque la historia esta saturada de elementos, signos o huellas que nos llevan a develar las situaciones a acontecer; gracias al ingenioso manejo de los tiempos y la consistente puesta en escena, logra crear un ambiente que nos atrapa hasta el final por más que tengamos resuelta de antemano la identidad del asesino.
En este caso se supera el tan habitual factor sorpresa o mejor aun: ¿es relevante el factor sorpresa en este film?. Nos desconcierta porque la historia nos sorprende desde otros ángulos. Reimi baraja todo el tiempo múltiples sucesos, los cuales tienen un punto en común (al igual que los personajes). Por lo que arroja plurales posibilidades como final. No hay una sola lectura, hay varias que pueden leerse acerca del final del film. ¿Acaso no es la imprecisión un factor esencial del lenguaje y del ser humano mismo? Son varias las razones por lo que creo que esta película es digna de ver (advirtiendo que en Argentina paso desapercibida). Pero la más substancial es que no nos condiciona a una sola mirada sino que nos da la libertad de elegir y comparar, como sucede en la vida misma.

María Paula Ríos

4 de diciembre de 2009

BLACK SHEEP


Película de terror clase B gore, teñida de humor negro y paródico. La acción transcurre en un tranquilo pueblo de Nueva Zelanda. Henry vuelve después de varios años de estar en la ciudad y comienza a percibir que suceden cosas extrañas. Su hermano, quién le guarda cierto rencor, se comporta algo raro, además merodean la granja activistas ecologistas. Hasta que descubre que en la misma han montado un laboratorio, y parece que en este se realizan experimentos genéticos con ovejas. Su hermano quiere encontrar “la raza perfecta” para después comercializarla. El problema surge cuando uno de los activistas secuestra uno de los engendros con los que experimentan y este comienza a convertir, a través de mordeduras, a las demás ovejas y a humanos en una especie de monstruos carnívoros e insaciables… Jonathan King debuta con esta película que atraviesa, paródicamente, ejes distintivos de su país: las ovejas y el paisaje bucólico. A través de ambos desplegará escenas grotescas, sangrientas y ¿divertidas?.

El film esta altamente influenciado por la “Bad Taste” de Peter Jackson (otro neozelandés, el de “King Kong”), ya sea por las dosis de violencia, lo frenético de los gags, la artificialidad intencional en escenas gore, la creación de los monstruos y el sentido del humor irónico que pretende. Si bien Black Shepp tiene todos los ingredientes que este tipo de género posee, no logra una sustancialidad. Miedo o un gran suspenso no genera, es casi imposible temerle a una oveja, además desde la primera premisa sabemos a que eso no apunta. El humor no esta muy logrado. Los chistes, a pesar de ser escatológicos y de humor negro, son eficientes en muy pocos momentos de la película. Comparémoslo con el sentido del humor alcanzado por otra película que podría estar en la misma línea como es “El hijo de Chucky” (descontando los abrumadores guiños cinéfilos y los atrayentes perfiles psicológicos que los protagonistas disfuncionales poseen).

¿Hay por ejemplo una lectura social encubierta ya sea por el humor o el terror ?. Podría ser en la ambición desmedida del mas “malo” de los hermanos o de los inversores, o en como la tecnología avanza a merced del capitalismo a pesar de que peligre la vida del ser humano. También creo que desde este margen le falta consistencia. Comparemos como utiliza el terror el genial George Romero en su película, también clase B, “La noche de los muertos vivos”, como a través de lo fantástico genera reflexiones sobre la manipulación de los medios de comunicación o como en esa década se atreve a que el protagonista de la misma sea de raza negra (recordemos que es época de plena vigencia del Ku Kus Klan y de grandes conflictos raciales en EEUU).

Muerte en la Granja es una película correcta, con un ritmo narrativo constante y parejo y con actuaciones acordes a la altura de la circunstancia. Muchos podrán divertirse y distraerse, pero no llegará a ser “de culto” porque no posee nada novedoso ni original para aportar a este sugerente estilo de género.

María Paula Ríos

20 de noviembre de 2009

ZEBRAMAN


El largometraje de Takashi Miike pone énfasis en la dicotomía del hombre anónimo, quien, cose por las noches con sus torpes manos el disfraz del superhéroe. Sin duda una singular parodia, historia que nos recuerda al Quijote en lucha constante con una realidad árida y monótona, quien inventa su propia armadura ₍a rayas en este caso₎ para salvar al mundo, un reto tan noble como imposible, sin embargo la realidad que nos muestra Zebraman está encantada por sus desmedidas posibilidades. Los efectos especiales a la hora de construir el mundo interno de la película llegan a ser un tanto notorios, en cuanto se da una gran diferencia entre las criaturas extraterrestres con la atmósfera de cotidianidad de los escenarios iniciales. En cuanto a la actuación, ésta es hilarante y expresiva, ridiculizando así a los personajes de las series y películas de súper héroes. Me agradó la suerte de montaje rítmico cuando Zebraman lucha en la cancha de la escuela con los extraterrestres.

La coreografía de los combates muy bien respaldada por los movimientos de cámara rápidos, acentúan una violencia exagerada y cómica de las escenas ₍villanos cuyos rostros son hundidos, o personajes partidos por la mitad). Shinichi, profesor de primaria poco respetado, tropieza con las limitaciones de su realidad y sin embargo aspira a convertirse en el héroe de su infancia, llega a dar lástima su pésima suerte y sus intentos suicidas de volar, extrañas características para un personaje principal que sin embargo llega a conectarse con el público por su jocosidad ingenua y torpe.

Otro personaje que resalta por sus características es Asano, el niño paralítico que acompaña en sus locuras a Shinichi y lo apoya como un verdadero escudero. Si en ésta historia Zebraman es el Quijote, este pequeño niño ocupa el lugar de Sancho Panza. Todos estos elementos elaboran una suerte de realismo mágico que hubiera podido ser mejor elaborado, pero que al final resulta muy divertido.

Estefanía Cárdenas

LA HUERFANA

Una muñeca rusa
Por Gabriela Mársico


"La huérfana" de Robin Christian y Jaume Collet Serra se presenta como un filme de suspenso y horror. Sin embargo, podría verse como una parodia del cruce de los dos géneros, ya que no llega a ser ni una cosa, ni le alcanza para ser la otra. Lo que sí queda en claro es su ideología racista y xenófoba. Esther, una huérfana rusa, (la soberbiamente maldita Isabelle Fuhrman) es adoptada por John y Kate (Peter Sarsgaard y Vera Farmiga, respectivamente) desprevenidos padres que toman tal decisión con el fin de olvidar, y llenar el vacío por la pérdida de una hija nonata…

Esther es brillante, educada, pero fatalmente rara. Y esa rareza se irá acentuando a medida que, Esther, al mejor estilo Stalin, con hacha o cuchillo en mano se vaya deshaciendo de todos aquellos que la cuestionen, o la rechacen, como otrora el dictador ruso sacaba de juego a los disidentes. Sin contar, claro, con la cándida escena en la que Esther invita a su hermanita, revólver en mano, a jugar a la ruleta rusa.

De monstruos y xenofobia 

El filme sólo cumple con dos mitos básicos del género de terror: la monstruosidad física y la psicológica. Esther es un monstruo debido a una alteración física que contraviene las reglas de la normalidad. Ese es el secreto endeble y poco consistente sobre el que se sostiene una parte del misterio, que más tarde, será descubierto y explicado contra toda la lógica del género. La otra monstruosidad es de tipo psicológica, y la acerca a otra niña psicópata, Karen, la asesina preadolescente de Bad Seed, que al igual que Esther se encuentra más allá de toda compasión o entendimiento. En una palabra Esther es un monstruo psicópata, una asesina serial, y para colmo de males, rusa…. Desde el principio, Esther es estigmatizada como diferente. Ella misma lo admite con cierto orgullo, pero además aparece su diferencia más importante y gravitacional en el filme: su origen estonio.

En una de las primeras escenas donde la familia está reunida compartiendo la mesa, su hermano adoptivo le dice que ella viene de Transilvania, poniendo así en evidencia la ya legendaria y archiconocida ignorancia de los norteamericanos sobre todo lo que no lo sea, digo, norteamericano. Esther, con justificada superioridad intelectual le explica que Transilvania no está en Rusia sino en Rumania. Digamos, que Estonia tampoco es parte de Rusia, aunque durante todo el filme hagan referencia a ella como rusa. Si pensamos que de Transilvania surgieron el conde Drácula, y la condesa Bathory, sin mencionar al ya célebre empalador Vlad Tepes, esa alusión sobre su origen no es para nada inocente. Con referentes así que más podría hacer la pobre Esther que ir por la vida ensuciándose las manos con sangre. Europa Oriental, para el norteamericano promedio, siempre ha representado un territorio tan oscuro, peligroso e indescifrable como el inhóspito territorio del subconsciente. Pensemos en la fabulosa Cat People de Jacques Tourneur. Allí Irina Druvobna, proveniente de los Balcanes, la felina Simone Simon, encarna a una mujer gato que se convierte en una pantera negra asesina cuando sus deseos sexuales se despiertan…

Sin ir tan lejos pensemos en las maldiciones aberrantes y destructivas de la gitana en la paródica Drag me to hell de Sam Raimi, por no mencionar la saga de Drácula y compañía. ¿Un filme de terror? Más allá de toda carga ideológica que el filme pueda contener o no, está el problema del género. La película no produce miedo, ni siquiera inquietud. El miedo, definido por Lovecraft, es la emoción más antigua y poderosa de la humanidad. Y el tipo de miedo más antiguo y poderoso es a su vez, el miedo a lo desconocido. Una de las razones por las que el filme La huérfana no produce miedo es justamente porque lo desconocido implica lo impredecible y en la historia que se cuenta no hay lugar para ello.
Desde que Esther es introducida en la familia, sabemos que se producirán crímenes tan espantosos como inverosímiles. Incluso anticipamos el orden de la lista de sus víctimas, y hasta el modo en que se deshará de ellos. En una de las escenas finales, John descubre en el cuarto de Esther la planificación secuenciada de un incendio largamente premeditado, dibujado con acuarelas, y encendido por la luz del velador, y el odio y las ansias de venganza de una niña de nueve años….Claro, como sabremos al final, no todo lo que reluce es oro, y no todas las niñas que parecen serlo, lo son de verdad...